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MINISTERIO DE MAYORDOMÍA CRISTIANA

Filosofía
La mayordomía cristiana es un estilo de vida. Es el estilo de vida de una persona que reconoce y acepta el señorío de Jesucristo y trabaja en sociedad con Dios, actuando como su agente en la administración de sus negocios en la Tierra.
La mayordomía cristiana se originó cuando Dios creó a Adán y a Eva a su propia imagen y estableció, con su toque personal, una relación íntima con la humanidad, relación que debía ir creciendo a lo largo del tiempo que pasarían juntos. El concepto de esa imagen compartida y de esa intimidad, también compartida, es fundamental para comprender el espíritu y la dinámica de la mayordomía bíblica.
Dios los hizo socios suyos en la administración de la creación, les otorgó el gobierno de la Tierra (Gén. 1:26-28) y colocó todo el mundo bajo su custodia, en un gobierno compartido con él. El hombre ejerció por primera vez la mayordomía cristiana en el Edén al actuar como agente de Dios en la Tierra. En ese sentido se puede decir que Dios estableció una relación de interdependencia con la humanidad. El reverente concepto de que Dios depende de la humanidad es crucial para nuestra aceptación de nuestra total dependencia de él.
Lamentablemente, la entrada del pecado en el mundo deformó y arruinó la creación y produjo una separación entre la humanidad y Dios. La Unión con Dios se rompió, la imagen divina se fue apagando, el gobierno compartido caducó y esta Tierra quedó dominada por el pecado.
Afortunadamente, Dios restauró esa relación divino-humana al restablecer su reino sobre la tierra por medio de Jesucristo. Consecuentemente, el evangelio ofrece la reconciliación entre Dios y la humanidad. Cristo, al transformarse en el segundo Adán, reconquistó la mayordomía que fuera perdida por el hombre. Hoy, la mayordomía cristiana comienza cuando reconocemos la soberanía de Dios como Creador, Redentor, Sustentador y Propietario.
Al encarnarse, Cristo se identificó plenamente con la humanidad, personificándose así en él, en el Dios-hombre, la intimidad que Dios quería compartir con la humanidad. Su vida y muerte son el punto de partida para una nueva relación con Dios. La presencia viva de Jesús restaura, a través del ministerio del Espíritu Santo, la realidad de una intimidad compartida entre Dios y el hombre.
Jesucristo mostró, como modelo de mayordomo, cómo es el estilo de vida de una persona unida a Dios. Además, y a través de su ministerio en el cielo, entronizó a la humanidad con él (Efe. 2:6) y renovó la sociedad original de la humanidad con Dios. En esa sociedad, el agente humano funciona como regente bajo la autoridad de Dios. Cuando el creyente le permite a Dios vivir en el trono de su vida, Dios lo eleva y lo sienta con él en su trono. Todo el poder del cielo está disponible para ayudar a los mayordomos de Dios en su diario vivir.
Restaurar la imagen de Dios en la humanidad es parte del proceso de la redención y, aunque ese proceso no se completa antes de la segunda venida, el proceso comienza aquí en la Tierra. El Espíritu Santo trae la prometida presencia de Cristo a la vida del creyente (Juan 14:16-20), e inicia una nueva creación (2 Cor. 5:17). La humanidad pecadora, salva por la gracia, comparte de nuevo la imagen de Dios (2 Ped. 1:4). A través del poder del Cristo viviente, el creyente que acepta este don está nuevamente en completa Unión con Dios.
Cuando el creyente es entronizado por Dios en los lugares celestiales con Cristo pasa a depender totalmente de él para todos los aspectos de la vida. Se puede decir que ahora Dios depende también de la humanidad, ya que eligió depender de sus creyentes para demostrar su poder y carácter al mundo. Esa nueva interdependencia entre el creyente y Dios es también el modelo para la relación del hombre con sus semejantes. La dimensión corporativa de la iglesia como cuerpo de Cristo, con él como cabeza, refleja el máximo nivel de la sociedad o mayordomía entre Dios y el hombre. Cada parte del cuerpo, individualmente o como grupo, crece y madura por medio de la interdependencia. En la interdependencia con Dios, los miembros de su cuerpo también son interdependientes.
Al principio, la persona, o incluso un grupo corporativo, es totalmente dependiente del resto del cuerpo, pero con el crecimiento y la madurez va ganando la fuerza necesaria hasta que llega a ser capaz de contribuir con el cuerpo como un todo. Ministerio de Mayordomía Cristiana es un ministerio importante para contribuir a ese crecimiento e interdependencia.
Los mayordomos reconocen el señorío de Dios y le entregan, a través del discipulado, todas las áreas de la vida. El discipulado (que mueve toda la vida en la dirección de Dios) ocurre bajo la conducción del Espíritu Santo, que va recreando en el creyente la imagen de Dios. La fiel mayordomía es el estilo de vida cristiana y el resultado feliz de una relación personal de seguridad en Cristo Jesús.
Los asuntos del tiempo y el dinero son vitales en la mayordomía cristiana porque son las dos dimensiones más fluidas de la vida. La administración de esas dos áreas es lo que más rápidamente refleja e influye en la vida espiritual de la propia persona. Dios creó el sábado como corona de la semana de la creación y le pidió a Adán y a Eva que reposaran y lo adoraran antes de que hicieran cualquier otra cosa, como señal de que lo aceptaban como su Creador y Soberano.
Dios estableció el sistema del diezmo y las ofrendas con el mismo propósito. A través del diezmo adoramos a Dios y lo reconocemos como nuestro Señor. Reconocemos que todo lo que somos y poseemos le pertenece a él. Dios pide que la primera porción de tiempo y la primera porción de nuestras posesiones materiales le sean dadas como una señal de que el creyente acepta una relación de pacto con él. Entonces, Dios invita a la persona a vivir el resto de su vida en sociedad con él.
De este modo, la mayordomía cristiana permea cada área de la vida de una persona y, por ende, de la iglesia. Provee el fundamento y la motivación para ministrar y testificar. Vivir en sociedad con Dios modela las prioridades y el enfoque. A medida que los creyentes crecen en esa sociedad, el Espíritu Santo los guía para proveer el apoyo financiero para la iglesia, como cuerpo de Cristo.
La misión del Ministerio de Mayordomía Cristiana es enfatizar el señorío de Cristo, fortalecer la integración del evangelio con el estilo de vida cristiano, fomentar una mayordomía cristiana fiel y facilitar las dimensiones espirituales, de liderazgo y corporativas de la mayordomía cristiana, como sociedad con Dios.

Propósito y función
El Ministerio de Mayordomía Cristiana auxilia a la administración en el cumplimiento de la misión de la iglesia, entrenando líderes e instruyendo a los miembros de iglesia en los principios de la mayordomía. Las funciones del Ministerio de Mayordomía Cristiana son:
1. Articular una visión bíblica de la mayordomía cristiana incorporando el señorío de Jesucristo en cada área de la vida, llamando a la iglesia a comprometer toda la vida y todos los recursos y posesiones al señorío de Jesucristo.
2. Desarrollar y presentar un enfoque bíblico de la mayordomía que la muestre como un estilo de vida en el que la persona vive en unión y sociedad con Dios.
3. Continuar predicando y enseñando las verdades bíblicas en cuanto a los diezmos y las ofrendas, como elementos de adoración, que son devueltos a Dios y que él destina como recursos para proveer el sustento financiero de la iglesia, como cuerpo de Cristo.
4. Mostrar que el papel del Espíritu Santo es el de guíar a las personas, en el contexto de la comunión, a la práctica de la benevolencia sistemática.
5. Desarrollar programas y materiales para capacitar a los miembros y los líderes para implementar los principios de la mayordomía cristiana.
6. Animar a los miembros y al ministerio a crecer en la comunión habitual con Dios de manera que le permitan al Espíritu Santo guiarlos en la adoración sistemática con los diezmos y las ofrendas.
7. Incentivar a las iglesias, asociaciones, misiones e instituciones a alcanzar niveles más elevados de sustento propio.
8. Ayudar a los miembros a comprender que debe haber un equilibrio entre las ofrendas regulares y las ofrendas para proyectos especiales, considerando a ambas como dos dimensiones de la beneficencia sistemática que deben operar en armonía. Cada creyente debe ser animado a adorar con un plan sistemático y porcentual de ofrendas para la iglesia local, para la Asociación/Misión y para las misiones mundiales, y, además, apoyar los proyectos especiales hasta donde lleguen sus posibilidades y conforme se lo indique el Espíritu Santo.
9. Hacer un diagnóstico financiero anual en la iglesia local de forma que los líderes y los miembros en general conozcan bien la realidad financiera. Proyectar objetivos y metas a partir de la realidad diagnosticada.

Áreas de énfasis
El Ministerio de Mayordomía Cristiana se concentra en las siguientes áreas
de énfasis para cumplir su propósito y misión.
1. Cuidado de la vida espiritual. Llevar a cada miembro a desarrollar y consolidar
el hábito de buscar a Dios en la primera hora de cada mañana. La experiencia
diaria con Dios es un factor determinante para la adoración sistemática
en la devolución de los diezmos y las ofrendas y otras responsabilidades de un
mayordomo cristiano.
2. Renovación espiritual. La renovación y el crecimiento espiritual de los miembros de iglesia deben ser el fundamento de todos los planes del Ministerio de Mayordomía Cristiana.
3. Confianza en la Organización. La confianza en los líderes y en la estructura de la iglesia ejerce un impacto directo en la mayordomía individual. Los miembros pueden crecer espiritualmente con más facilidad cuando entienden el fundamento espiritual de la estructura y función de la iglesia.
4. Gerenciamiento de la vida personal. El secularismo y el materialismo de nuestra sociedad deben ser tratados de una forma más bíblica. El antídoto para esos males es enseñar a las personas a incorporar la mayordomía en todas las áreas de la vida.
5. Administración cristiana del dinero. La manera como las personas usan el dinero es un reflejo de su caminar con Dios; por eso, los principios bíblicos para la administración del dinero son parte integrante del señorío de Cristo sobre esa decisiva área de la vida.
6. Plan de sostén financiero de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. El departamento
continuará asistiendo a la administración de la iglesia, instruyendo a la hermandad en cuanto a las bendiciones de devolver los diezmos y dar ofrendas para la causa del Señor.



 

 

 

 

 

 
 
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