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MINISTERIO DEL NIÑO Y ADOLESCENTE

Filosofía
La orden de Cristo de alimentar a los corderos del rebaño (Juan 21:5) y llevar los niños y a los adolescentes a él (Mar. 10:13, 14) comisiona a la iglesia a evangelizar a los niños, fortaleciéndolos en su crecimiento espiritual con vistas a una relación de por vida con Dios y con la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Los años de la infancia proveen una oportunidad inigualable para llevar a los niños a Jesús, mientras están más abiertos al evangelio (El Deseado de todas las gentes, p. 474). Esos años proveen también el fundamento para el desarrollo del carácter armonioso a semejanza de Jesús, que crecía en gracia para con Dios (comunión) y en gracia para con los hombres (misión; Luc. 2:52). “No puede darse demasiada importancia a la primera educación de los niños. Las lecciones aprendidas, los hábitos adquiridos durante los años de la infancia y de la niñez, influyen en la formación del carácter y la dirección de la vida mucho más que todas las instrucciones y que toda la educación de los años subsiguientes” (El ministerio de curación, pp. 293, 294).

Todos los miembros de iglesia tienen el privilegio y la responsabilidad de mostrar el amor de Cristo y cuidar y ayudar a los niños a construir un sólido fundamento que les permita tener y mantener la óptica adventista del séptimo día a través de toda su vida. “Cuando Jesús dijo a sus discípulos que no impidiesen a los niños que fueran a él, hablaba a los que le seguirían en todos los siglos, a los dirigentes de la iglesia, a los ministros y sus ayudantes, y a todos los cristianos” (El Deseado de todas las gentes, p. 476). Los adultos compasivos y amorosos pueden proveerles a los niños oportunidades significativas y memorables para el crecimiento espiritual y para el servicio. “Sonreíd, padres y maestros. Si vuestro corazón está triste no lo revele vuestro rostro. Sea éste iluminado por un corazón
lleno de amor y gratitud. Descended de vuestra férrea dignidad, adaptaos a las necesidades de los niños, lograd que os amen. Debéis conquistar su afecto si queréis inculcar la verdad religiosa en su corazón” (El hogar cristiano, p. 392; Conducción del niño, p. 136). Al estimular y respetar el pensamiento individual del niño y su relación personal con Cristo se introduce un patrón de conducta en la infancia que puede continuar creciendo y desarrollándose a través de toda la vida.

El mayor volumen de aprendizaje ocurre en los primeros años de la vida. Las mentes de los niños elaboran activamente significados y tratan de comprender los motivos de lo que ven, oyen y experimentan. Los niños aprenden mejor a través de la interacción y participación de aquellas cosas que atraen sus preocupaciones, energía y creatividad. El aprendizaje que incluye el aspecto mental, físico, social y emocional del niño es firmemente apoyado por el ejemplo de las instrucciones divinas, la enseñanza de los métodos de Cristo y las investigaciones actuales (Deut. 6:6-9; Sal. 78:4-7; Joel 1:3; Mat. 13; El ministerio de curación, p. 15).

La instrucción de Cristo en Mateo 18:5, 6 y 10 hace responsable a la iglesia por las acciones, influencia y actitudes con relación a los niños. Dios no desea que se pierda ni un solo niño (v. 14). Una iglesia que refleje la actitud de Dios hacia los niños comprenderá la importancia de la interacción adulto-niño y de la participación de los niños. La profecía predice que la relación adulto-niño será una de las principales características del mensaje final presentado antes de la segunda venida de Cristo (Mal. 4:5, 6). Por tanto, la iglesia considerará a los niños como su más alta prioridad y buscará maneras para involucrarlos en
todas sus actividades. De ese modo los niños se sentirán incluidos y unidos a la comunidad cristiana mientras hacen su decisión por Cristo y la iglesia. Una fuerte conexión con la iglesia los protegerá durante la transición a la adultez y los preparará para futuras funciones de liderazgo. El departamento de Ministerio del Niño y Adolescente existe, en respuesta a estos divinos imperativos, para facilitar y coordinar una ampliación y profundización
de la experiencia espiritual de los niños, quienes son la fuente que nos fue confiada para el crecimiento de la iglesia, con el fin de atraerlos a una amistad redentora con Cristo y a un compromiso con la Iglesia Adventista del Séptimo Día que dure toda la vida.

Objetivos
El departamento de Ministerio del Niño y Adolescente adoptó los siguientes objetivos para promover el desarrollo espiritual, emocional e intelectual de los pequeños, dentro de la comunidad de la iglesia.
1. Enseñar la teología y metodología para dejar a los niños ir a Cristo.
2. Ayudar a los líderes y a los miembros de iglesia a reconocer la importancia de los primeros años de la vida de los niños, cuando la mente y el corazón son más susceptibles al evangelio, enseñándoles cómo conquistar el corazón de los niños y los adolescentes con el fin de traerlos a Cristo y su iglesia.
3. Estimular la inclusión de los niños y los adolescentes en todos los programas y actividades de la iglesia.
4. Preparar materiales que enseñen a los padres, maestros y pastores como hacer para inducir a los niños y a los adolescentes a un estudio significativo de la Biblia, con el fin de prepararlos para que puedan hacer decisiones conscientes, dirigidas por el Espíritu, ahora y en los años futuros.
5. Desarrollar materiales cristocéntricos para ser usados por los miembros de iglesia que se preocupan por la educación religiosa de los niños y los adolescentes.
6. Auxiliar a los directores del departamento de Ministerio del Niño y Adolescente de las uniones.
7. Asesorar a los administradores de la iglesia en los asuntos relacionados con la educación religiosa de los niños y los adolescentes.
8. Organizar y coordinar programas que involucren a los niños y los adolescentes y/o sus líderes.

Áreas de énfasis
El punto central del departamento de Ministerio del Niño y Adolescente es la participación. Los niños y los adolescentes que se sienten incluidos serán llevados a continuar involucrados en la comunidad de la iglesia. Por tanto, las tres áreas principales de énfasis son:

  1. Ministrar a los niños y adolescentes adventistas: Durante muchos años la Escuela Sabática ha sido la columna vertebral del ministerio adventista del séptimo día para los niños y adolescentes. Ahora, comprendiendo la importancia de la interacción, resulta claro que se necesita aumentar la participación de los niños y adolescentes en la experiencia cristiana dándoles oportunidades adicionales para fortalecer la vida espiritual. Al darles a los niños y adolescentes una variedad de oportunidades educacionales religiosas se les da un sentido de inclusión como miembros valiosos de la familia de la iglesia, guiándolos a Jesús y enseñándoles a ver la vida a través de la perspectiva adventista del séptimo día.
  2. Ministrar a otros niños y adolescentes–Los niños y los adolescentes

son más susceptibles al evangelio. La Biblia dice claramente que Dios tiene
una especial preocupación por los niños y los adolescentes que no están en la familia
de la iglesia. La acción misionera en favor de estos niños y los adolescentes tendrá resultados de largo alcance, uno de los cuales será conquistar a sus padres para el Señor.

  1.  Niños y adolescentes adventistas alcanzando a otras personasAyudar a otros promueve el crecimiento espiritual. Los esfuerzos creativos para involucrar a los niños y adolescentes en el servicio misionero y comunitario acentuará su crecimiento espiritual y los ayudará a establecer un modelo de servicio para toda la vida. Además, la participación aumenta las capacidades y les da a los niños y adolescentes la seguridad de que son una parte importante de la familia de la iglesia.

COMUNICACIÓN

Hay muchas formas de “medios” que están disponibles hoy para la iglesia, y el departamento de Comunicación tiene el compromiso de usar todos esos recursos para transmitir al mundo las buenas nuevas de salvación. Particularmente eficientes en el cumplimiento de la misión de Dios se encuentran la organización de los medios y los ministerios evangelizadores, trabajando con los pastores y miembros laicos.

Siendo que la comunicación del evangelio es de total responsabilidad de la iglesia, el departamento de Comunicación está involucrado en todos sus programas, buscando servir tanto a los administradores como a los departamentos, ya que está capacitado para promover esos programas. El departamento de Comunicación auxilia a los administradores y otros líderes de la iglesia en la comunicación de los reglamentos y las iniciativas de organización, tanto para el público interno como externo. Además, el departamento interpreta para la administración las actitudes de esos públicos hacia la iglesia. El departamento también proporciona conocimiento especializado cuando se necesite informar sobre situaciones de crisis o se haga necesario un pronunciamiento oficial ante situaciones nuevas.

Visión
La visión del departamento de Comunicación es presentar una imagen favorable de la iglesia, de su misión, vida y actividades, como así también auxiliar a la iglesia para ser testigo eficiente de la gracia del amor y de la salvación en Jesucristo.
Las actividades del departamento capacitan a los “adventistas del séptimo día para transmitir la esperanza al focalizar la calidad de vida que es completa en Cristo”. Por tanto, el departamento de Comunicación de la iglesia tiene un papel a cumplir en la proclamación eficaz del evangelio eterno y en la construcción de los puentes de esperanza.

Objetivo
El objetivo del departamento de Comunicación es alcanzar a la sociedad de la iglesia y de la comunidad mediante un programa de comunicación abierto, responsable y pleno de esperanza al utilizar en forma eficiente las tecnologías y los métodos de comunicación contemporáneos.

Responsabilidad en alcanzar el objetivo
El departamento de Comunicación está comprometido con un honesto y exacto programa de presentación de la iglesia para fijar en la mente del público que la iglesia tiene su fundamento en la Biblia, que es activa, progresista, humanitaria, responsable, respetable, amiga, global y de ayuda personal. El compromiso del departamento se manifestará en la motivación que lleva a cada adventista a ser un participante activo en la transmisión de los valores y la misión de la iglesia.



 

 

 

 

 

 
 
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